Las salsas, un rico aderezo para nuestras comidas
Todos sabemos la importancia que tiene llevar una dieta equilibrada para garantizar una salud a prueba de bombas. Sin embargo, cada vez con más frecuencia, cometemos abusos en nuestra alimentación. Un ejemplo de estos abusos es el consumo excesivo de salsas, productos muy calóricos que pueden perjudicar nuestro organismo.
Mayonesa, kétchup o mostaza son algunas de las salsas más comunes en los lineales y de las más consumidas, pero, ¿cuánto de bueno puede ser para nuestra salud la ingesta de estos alimentos? Aunque todos los alimentos tienen nutrientes que son buenos para la salud incluidas las salsas, cabe destacar que siempre se ha aconsejado que el consumo de este tipo de alimentos se haga con moderación.
¿Quién no ha oído alguna vez que la mayonesa engorda o que el kétchup tiene mucho azúcar? Estas afirmaciones podrían considerarse ciertas, siempre que se consuman salsas en exceso. Por ejemplo, al kétchup se le asocian altos niveles de sodio y azúcar, y a la mayonesa, otra de las salsas estrella de nuestra cocina, se le considera un aderezo rico en grasa y con altos niveles de sodio, además de ser un producto altamente calórico. Por esta razón, el abuso de algunas salsas se relaciona con el sobrepeso y la aparición de enfermedades cardiovasculares.
Actualmente, en el mercado podemos encontrar infinidad de salsas, algunas de muy simple elaboración como la mayonesa o la salsa de tomate y otras mucho más complejas como la carbonara o el pesto. Su precio puede oscilar entre los dos y los tres euros, un precio excesivo, sobre todo, teniendo en cuenta que algunas de estas salsas no requieren de una compleja elaboración.
En definitiva, calidad y sabor sumado a un buen precio hace que los consumidores opten por la elaboración y consumo de salsas caseras.
Salsas: productos de rápido consumo
Sin duda, la gran desventaja de las salsas comerciales es la temprana caducidad de estos productos una vez abiertos. Duran en buen estado en la nevera como máximo uno o dos meses, dependiendo del tipo de salsa de la que se trate.
Los envases en los que se suelen comercializar pueden ser demasiado grandes, y hay que tener en cuenta que en nuestro país cada vez existe mayor número de familias monoparentales que no son capaces de consumir todo el producto presentado en el envase antes de la fecha de caducidad establecida en el envase una vez abierto.
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